Bleach 21

Ichigo Kurosaki no es un quinceañero normal y corriente… puede ver espíritus y tiene un contacto innato con el más allá, al que sacará provecho tras conocer a un shinigami (ángel de la muerte) que le proporciona una espada a juego con sus habilidades. Bleach es el manga que ha arrasado en Japón. Se trata de una serie abierta que mes tras mes gana nuevos incondicionales.
Eso es lo que dice la sinopsis de Glénat sobre Bleach. Lo lógico quizás sería que empezase a hablar de la serie desde el principio, o desde el tomo de este mes, pero la lógica no siempre explica lo que hago. Y por eso es que llevo unos 5 meses sin postear aquí (debo aplaudir a Arahij , que en apenas unos días ya escribió más entradas de las que yo escribiría en un mes (si estuviese activo)). Además, no voy a hacer un resumen de un shônen conocido por todos los aficionados al anime y/o al manga.
Me voy por las ramas, el tema ahora es Bleach. ¿Por qué voy a hablar del tomo 21? Pues es sencillo: Aún no pude tocar el 22 (atención, posibles spoilers).
En el tomo 21 se da cierre al segundo arco argumental de Bleach (final de la primera temporada del anime, ya licenciado en España). Tras la traición de Aizen, Gin y Tôsen, la Sociedad de Almas se va recuperando lentamente, buscando capitanes urgentemente y preparándose para actuar en cuanto tengan oportunidad. En el mundo humano, las cosas parecen ir igual que iban antes de adentrarse en la Sociedad de Almas: algún Hollow ocasional, sin incidentes importantes. Pero un chico nuevo aparece, su nombre es Shinji Hirako, y “espera ser amigo” de Ichigo. Este chaval resulta ser un “guerrero enmascarado”, un Vizard (Shinigamis que lograron controlar a su Hollow interno y luchan usando su poder). Conoce a Ichigo, sabe quién y qué es, y conoce sus problemas con su Hollow interior. Le ofrece ayuda, pero Ichigo se niega en redondo.
Por otro lado se presenta a los Arrancar (Hollows que lograron arrancarse la máscara, adquiriendo un enorme poder), a través de un viejo conocido, el único Hollow con carisma: Grand Fisher. Y también descubrimos el gran secreto de Isshin Kurosaki, que no os desvelaré.
Leyendo este tomo me embargó una sensación de vuelta a la normalidad, volví a sentirme como al principio de la serie. Desde mi punto de vista el mejor de los arcos argumentales de Bleach es el primero, cuando Rukia aparece, Ichigo se convierte en Shinigami y va aprendiendo detalles sobre Hollows, Shinigamis, Quincys, etc. Cuando ahora, de repente, aparecen en escena dos nuevas “razas”, parece que el rollo de cazar Hollows va a volver a la acción y vamos a ver a secundarios, como Tatsuki (que empieza a desarrollar cierta percepción extrasensorial, como hicieron Chad o Inoue en su momento), adquiriendo poderes nuevos; y que personajes como Chad o Inoue empezarán a ganar protagonismo (sigo esperando ver a los Shun-Shun Rikka desplegando todo su poder, en serio, esos pequeños seres repelentes podrían cambiar el mundo). Pero, desgraciadamente, seguí el anime hasta cierto tiempo después y no, nada de eso ocurre.
En otras palabras, lo que parecía una vuelta a la calma después de una frenética sucesión de peleas y despliegue de poderes continuo, no es más que una pequeña pausa para coger aire para la próxima temporada.
Pues ahí tenéis. En teoría, el tomo 22 ya está a la venta, disfrutadlo si lo leéis.